TODO LLEGA

 Hay conversaciones que no se resuelven con palabras.

Hay conversaciones que solo sanan con silencio, con oración o con una manifestación constante de paciencia y espera.

Porque hay situaciones para las que no existen respuestas inmediatas.
Ni soluciones que llegan en minutos.

Hay procesos que toman tiempo.
Semanas… meses… incluso años.

Y aunque a veces no lo vemos, vamos dejando pequeños granitos de arena en el camino.

Pero si por un momento nos detenemos,
si nos damos la vuelta y miramos atrás,
nos damos cuenta de algo importante:

muchas de las cosas que un día quisimos o pedimos…
hoy ya las tenemos.

Así funciona la vida.

Todo llega, pero siempre en el momento adecuado.

De la misma forma, cuando algo tiene que irse, se va.
Porque lo que está escrito, nadie lo puede borrar.

Puede tardar, puede doler, puede darse de mil maneras…
pero cuando es para ti, llega.

Y cuando no, se transforma o desaparece.

Por eso es tan importante aprender a soltar.
A dejarse llevar.
A fluir.

Porque desde la calma, todo se ve más claro.