Una mañana con la tripa bastante llena.
Ayer fue una cena preciosa, donde —como siempre— lo más maravilloso fue compartir y comer.
Hoy el día se presenta organizado.
Las cartas están echadas y todo está listo para seguir el cronograma que, espero, se cumpla tal cual.
Despierta desde las 05:20 a. m., avanzando en metas sencillas.
Pasos pequeños, pero firmes.
Con prisa… sí, mucha prisa.
Pero sin salirme del camino que Dios y el universo tienen para mí.
Porque al final no se trata de correr sin sentido,
sino de avanzar, incluso cuando el ritmo acelera.
Y un recordatorio importante para hoy:
los abrazos de más de 20 segundos realmente marcan la diferencia.
El reto mas importante es intentar mentalizarme y lograr nuevos hábitos.