Hoy, como cada miércoles, la labor social marcó la diferencia.
Es un día que conecta directamente con algo muy profundo: la satisfacción de servir.
Todo esto está muy ligado al trabajo social.
Sí… mi vocación. Y, por qué no decirlo, también mi camino de vida.
Poder brindar atención, escucha y acompañamiento me llena de alegría.
Pero aún más especial es compartir con personas que tienen algo en común: un alma solidaria.
Más allá de todo eso, hoy hubo algo que terminó de completar el día.
Recibí un regalo, y ese pequeño gesto hizo que todo se sintiera aún más redondo, más bonito.
Y el sol… también hizo lo suyo.
Nunca me gustó pensar que mi estado de ánimo dependía del clima,
de si hacía sol, calor, lluvia o frío.
Pero ayer y hoy fue así.
Así que hoy solo puedo decir:
gracias, señor sol.
Hoy cumpliste tu función conmigo.
